Año 2030, odisea en las aulas.
Las 8:00 a.m. llego puntual a clase, por fin tengo plaza fija y ahora ya
puedo poner en práctica todos los conocimientos adquiridos durante años,
Licenciatura, Máster, cursos para puntuar en la oposiciones, oposiciones, etc.
Menos mal que el entusiasmo y las ganas no se miden en euros.
Espero de pie junto a la puerta de clase, ya son las 8:10 y no aparece
nadie, comienzo a preocuparme, pero no hay nadie que pueda ayudarme con todos
los recortes que los gobiernos hicieron en educación allá por 2020, terminaron
por extinguirse los conserjes, las secretarías de los centros, todas las
personas que hacían del Instituto un equipo, donde cada uno tenía su función.
Ahora todo es diferente…
Son las 8:30 y al fondo se oye el ruido de la puerta del Centro, y de
repente un dron se aproxima a mí y me deja un paquete. Estoy intrigada,
comienzo a abrirlo pero me doy cuenta de que he cometido el error de dejar en
silencio mi móvil, llevo media hora sin saber qué ocurre en el mundo, que va a
ser de mí, me he perdido las últimas noticias y tengo 600 hologramawhatssap sin
mirar, la compra on line del super sin
hacer, etc.
Son las 9:00 ya he perdido todas las esperanzas de que llegue algún
alumno, se acerca lentamente por el pasillo un profesor y me dice que qué hago
allí tan temprano y que si he encendido el ordenador, para empezar con la
clase. Yo me quedo pensativa y caigo en mi error, no había encendido el
ordenador, mis alumnos estarían pensando que me he quedado dormida, pero ya
habrán visto por Itaca que no les he puesto falta.
9:05, mi ordenador está en marcha, mis
alumnos comienzan a aparecer, se van iluminando ventanas en mi microtablet, ahí
están todos, dándome los buenos días, algunos desde casa, otros desde sabe Dios
qué sitios, pero ahí están, y comenzamos la holograma -clase, hoy tocan los
nuevos clásicos: Ruíz Zafón, Gabas, María Dueñas, etc.
Las 10:00, ahora me tocan los alumnos de 3º y después el recreo, qué
despiste el mío, si ya no existe, también se extinguió en la década pasada,
ahora ya no hay papel albal por el suelo, ni corrillos en el patio, ni peleas
de gallos, todo aquello forma parte de la historia.
Las 11:00, ya he dado clase, les he puesto unos ejercicios que me
mandarán en el plazo de una semana. Ahora debería tener tutorías pero ya les he
puesto a los padres toda la información en el programa, así que hoy no tendré
la suerte de toparme con unos padres que me digan que le tengo manía a su hijo.
Las 15:00 h, he estado corrigiendo unos ejercicios que me habían enviado
y unas presentaciones, la verdad es que me ha cundido mucho la mañana, ya tengo
bastante trabajo adelantado, ¡Cómo se
enrollan algunos con esto de los hologramas! Me cuentan cada cosa, que si su
mascota virtual se ha comido los apuntes, que si se les fue la luz, cosa poco
probable porque hoy en día tenemos una de las redes eléctricas más caras del
mundo. ¿Cómo va a fallar?
Con esto de no tener a nadie por aquí
entreteniéndome, pues se nota. Además con las gafas de lectura e-books he
estado visualizando un rato las novedades que mis hijos me enviaron estas
navidades, desde Alemania, porque como en España se siguió sin invertir en I+D,
se marcharon al acabar el Bachillerato. Ya estaban muy preparados, pues cuando nacía
un niño el gobierno en lugar del cheque bebé, les regalaba cursos de chino y de
alemán, algo que debió gustar mucho a nuestra población porque siguieron
votando a los mismos.
Me voy a casa en mi coche eléctrico, con el que enriquezco cada día más
a todos los expresidentes de España, para que luego digan que no hacemos nada
por nuestro país. Y agotada, termino mi jornada y me voy a dormir.
Las 8:00 a.m. llegó puntual a clase, enciendo mi ordenador, miro mi
móvil, saco mis gafas e-books, y de repente, un ruido, es la puerta del centro,
otro ruido, es la música, suena Hoy puede
ser un gran día de Serrat.
Son las 8:05, me saluda la conserje, entra el secretario para darme novedades
del centro, mis compañeros me dan los buenos días. A lo lejos se oye un ruido
abrupto, chirriante, molesto pero a la vez maravilloso, son mis alumnos que
vienen a clase, con sus microtablets, sin mochilas inmensas, sin libros, pero
con ojeras y caras de sueño, con quejas y protestas por lo que mandé el día
anterior.
Son las 8:10 ya todos hemos nos hemos conectado en red para trabajar,
pero en el mismo aula, mirándonosa a los ojos, teniendo constancia de que somos
reales, utilizando todos los recursos tecnológicos, pero sin olvidarnos de que lo más importante
somos las personas.
Espero que en 2030 los seres humanos seamos mucho más
tecnológicos que ahora, pero que este hecho no nos deshumanice y nos haga ser
seres poco sociales e independientes, sino todo lo contrario, que acerque más a
los que están lejos de las personas, de los conocimientos, de las noticias, de
la esperanza y de los sueños.